Es importante comprender que los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) pueden afectar a personas de todas las edades y géneros, incluidos los hombres. Aunque las estadísticas indican que aproximadamente el 10% de quienes reciben tratamiento por un TCA son hombres, se estima que esta cifra está significativamente subestimada. Esta discrepancia puede deberse, en parte, a errores diagnósticos por parte de profesionales de la salud, así como al estigma cultural que asocia estos trastornos exclusivamente con las mujeres (Strother et al., 2012; Raevuori et al., 2014). Como resultado, muchos casos en hombres no son identificados ni tratados adecuadamente.
¿Qué dicen las estadísticas?
Según un estudio publicado en The International Journal of Eating Disorders, se estima que aproximadamente el 10% de los casos de anorexia y bulimia son hombres, mientras que el porcentaje de hombres con trastorno por atracón puede ser aún mayor, alcanzando hasta el 40% de los casos diagnosticados (Murray et al., 2017). Además, investigaciones recientes indican que los hombres jóvenes están cada vez más influenciados por estándares de belleza poco realistas, lo que contribuye a la aparición de estos trastornos. Un análisis realizado por The American Journal of Psychiatry revela que las tasas de TCA en hombres han aumentado un 30% en la última década, lo que subraya la necesidad urgente de una mayor concienciación y tratamiento específico para esta población.
Imagen corporal y estándares de género
Las preocupaciones relacionadas con la imagen corporal son comunes en personas de todos los géneros. En nuestra sociedad existe un descontento normativo generalizado respecto al cuerpo, es decir, muchas personas experimentan insatisfacción con su apariencia física. En el caso de los hombres, el ideal corporal promovido enfatiza la musculatura y el tamaño, mientras que para las mujeres se privilegia la delgadez. Por ello, los hombres con insatisfacción corporal suelen sentir que su cuerpo es demasiado pequeño o insuficientemente musculoso, lo que puede derivar en trastornos como la dismorfia muscular.
Evolución del TCA en varones
Es común que el inicio de un TCA en varones ocurra a una edad temprana, comenzando con conductas típicas como la restricción dietética. A medida que se desarrollan las características sexuales secundarias, particularmente el aumento de la masa muscular, la preocupación corporal tiende a transformarse. El foco deja de estar en la delgadez para centrarse en alcanzar un cuerpo más musculoso. En consecuencia, el patrón alimentario puede cambiar de uno restrictivo a uno más selectivo, enfocado en el consumo de alimentos específicos que favorezcan el crecimiento muscular, como dietas hiperproteicas o el uso de suplementos.
Conductas de riesgo y factores asociados
Entre las conductas de riesgo que pueden preceder o acompañar a un TCA en hombres se encuentran la alimentación desordenada, la obsesión por el peso corporal y una dieta estricta centrada en alimentos ricos en proteínas. También son factores relevantes los antecedentes de obesidad infantil, el bullying, y el retraso en el desarrollo puberal, especialmente en varones muy delgados. Además, es frecuente observar conductas de verificación corporal, conocidas como body checking, que incluyen mirarse constantemente al espejo, compararse con otros o medir partes del cuerpo. Otro indicador importante es la actividad física disfuncional, como priorizar el ejercicio por encima de otras responsabilidades, así como una actitud positiva hacia el uso de suplementos o esteroides anabólicos.
El silencio masculino: una barrera al tratamiento
Una de las principales complejidades en torno a los TCA en hombres es el silencio que los rodea. Culturalmente, los varones no han sido educados para expresar sus inseguridades o malestares emocionales, especialmente aquellos relacionados con su cuerpo. Esta falta de apertura puede llevar a que muchos hombres se aíslen, eviten situaciones sociales y adopten conductas alimentarias extremas sin buscar ayuda profesional. Limitaciones en el diagnóstico y tratamiento A pesar del creciente reconocimiento del impacto de los TCA en la población masculina, actualmente no existen guías clínicas específicas ampliamente implementadas para su diagnóstico y tratamiento en varones. Diversos estudios han señalado que los hombres con TCA tienden a ser subdiagnosticados o tratados con enfoques diseñados principalmente para mujeres, lo que puede limitar la efectividad de la intervención terapéutica (Murray et al., 2017). Además, los estereotipos de género, tanto en la práctica clínica como en la investigación, han llevado a una escasez de protocolos sensibles a las experiencias específicas de los varones con estas afecciones (Strother et al., 2012).
En este contexto, es urgente promover una mayor visibilidad de los TCA en hombres, desarrollar protocolos clínicos sensibles al género y fomentar espacios seguros para que los varones puedan hablar abiertamente sobre su imagen corporal, su salud mental y su relación con la comida. Solo así será posible brindar una atención integral, equitativa y efectiva para todas las personas afectadas, sin importar su género.
Por: P.L.N. Michelle López Buerón

